Categoría: Carácter


Piénsalo seriamente: ¿cuál te importa más, tu reputación o tu carácter? Por años (y desgraciadamente a veces hasta el día de hoy) le presté más atención a mi reputación que a mi carácter. ¿Por qué lo hacemos? En realidad es muy sencillo. Todos queremos vernos bien delante de los demás. El problema es que muchas veces queremos vernos bien aun cuando esa impresión es falsa y no concuerda con lo que realmente somos.

La reputación es lo que otros perciben y opinan de nosotros mientras que el carácter es quienes somos realmente. ¿Cuál pesa más?

En el presente, la reputación nos puede favorecer pero a la larga el carácter siempre le gana a la reputación. Ver artículo completo »

A veces pensamos que las cualidades más importantes del líder tienen que ver con su inteligencia, su habilidad para tomar buenas decisiones, su elocuencia, su carisma o su discernimiento del futuro. Sin embargo hay una cosa que es mucho más importante que todas esas: su corazón.

Heart Stop

Han habido tiempos en los cuales la condición de mi corazón ha contaminado mi influencia como líder. Recuerdo una de esas temporadas en mi vida. Era el mejor de los tiempos y a la vez era el peor. El futuro era sumamente prometedor pero al mismo tiempo carecía de felicidad. Estaba haciendo mucho más que en cualquier momento antes y todo parecía ser un éxito, y sin embargo, había una tormenta dentro de mí que opacaba todo lo bueno que estaba sucediendo a mi alrededor. El problema era muy sencillo: había soltado las riendas de mi corazón.

La Biblia dice muy claramente: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.” (Proverbios 4:23). Conforme tú y yo pasamos por la vida con sus momentos inesperados, cambios y sorpresas, la clave no es tener el control de nuestra vida– eso sería como que el marinero tratara de controlar el viento y la marea. La clave es mantener una vigilancia diligente y cuidadosa de la condición de nuestro corazón.

Nuestro corazón es el timón que nos dirige por un rumbo u otro mientras atravesamos los altos y bajos de la vida. Los vientos soplarán; la marea subirá y bajará. La clave no es tratar de resguardarnos de esto. La clave es tener un corazón suave y sensible, abierto a las cosas de Dios y sin guardar ningún resentimiento hacia nadie. Cuando hacemos eso, podemos enfrentar todo tipo de tormenta y siempre salir adelante y navegar por encima de las circunstancias. De lo contrario, si nuestro corazón está resentido, amargado o contaminado de alguna otra forma, aunque no haya tormenta, nuestra influencia como líderes siempre va a acarrear contaminación. ¡Guardemos nuestro corazón! Pidámosle a Dios que nos ayude a mantenerlo sensible, humilde y abierto a corrección.

Pregunta: ¿Qué cosas hay dentro de tu corazón que pueden contaminar lo que de allí sale?

¿Quién fue el rey más famoso de Israel? David. ¿Cuál fue su momento más famoso? Cuando derrotó a Goliat. ¿Por qué se le presentó esa oportunidad? Porque estaba satisfecho con ser el repartidor de pan y queso para sus hermanos.

1 Samuel 17:17-18 Un día, Isaí le dijo a su hijo David: «Toma esta bolsa de trigo tostado y estos diez panes… Lleva también estos tres quesos…”

Todos los mejores líderes son felices sirviendo en la capacidad que se les asigne, sea visible a las multitudes o tras bastidores y aparentemente insignificante.

El que siente que solo hay ciertas responsabilidades que son “a su medida” no tiene madera de buen líder. A fin de cuentas Dios usa repartidores de pan y queso.

¿Eres feliz siendo el repartidor de pan y queso o crees que ya pasaste esas cosas y te ameritas ser puesto frente a Goliat? Piénsalo un rato. Si te molesta la pregunta, ya sé la respuesta.

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Cada uno de los escándalos de grandes líderes que han caído empezó con un poquito de duplicidad secreta.  Es cierto tanto con estrellas del deporte como Tiger Woods como con estrellas cristianas como Ted Haggard y estrellas empresariales como los ejecutivos de Enron y otros que engañaron a todos mientras ellos mismos se enriquecían.

En cada uno de estos casos, la imagen que intencionalmente proyectaban y reforzaban,  ¡hasta con los que eran más allegados a ellos! era contraria a quienes realmente eran.  A estos casos les llamamos escándalos porque:

  1. Eran estrellas (quizás fugaces pero anteriormente no lo sabíamos) con mucha visibilidad y
  2. Había una enorme discrepancia entre lo que aparentaban y lo que realmente eran.

Sin embargo, la realidad es que la semilla de estos y más escándalos grandes brotó de forma muy pequeña años antes de que todo saliera a luz.  Lastimosamente escándalos como estos se repiten todos los días.  Como no son ante los ojos de grandes públicos son menos visibles pero igual de dañinos para todos los que los rodean.  Cada uno resulta en historias de matrimonios dañados, hijos amargados y/o ministerios perdidos y a veces mucho más.

Al igual que tú y yo, cada uno de ellos tenía sueños y visiones para su vida, entre los cuales jamás figuró el plan de echar a perder su reputación, su matrimonio, su carrera o su ministerio.

¿Qué debemos hacer para prevenir que algo así suceda en nuestras vidas?

La primera lección que debemos tomar seriamente es que ninguno de nosotros estamos exentos de la posibilidad de un escándalo como estos.  La semilla se llama naturaleza pecaminosa y todos la traemos.  La pregunta no es si nos podría pasar a nosotros. Cuando “pasa” ya es demasiado tarde.  La pregunta es: “¿Qué estamos haciendo hoy para que esa semilla no encuentre lugar para germinar y crecer dentro de nosotros?” La destrucción de nuestros sueños y llamados empieza en el momento que le concedemos un rinconcito a la semilla fuera de la vista de otros.   Si no tratamos con esto inmediatamente lo que empezamos a hacer es poner fachadas para que otros no se den cuenta de lo que realmente hay.

A continuación comparto tres pasos que veo yo para tratar con lo que a diario destruye vidas, ministerios y hogares. Estos los he aprendido por experiencia personal y por el ejemplo de otros.

Advertencia: Esto no es fácil. Cada uno de estos pasos es muy blanco y negro y requiere humildad y fuerza de voluntad pero la alternativa es otro escándalo y si eso no es opción, entonces creo que no hay precio demasiado grande.

  1. Confiesa todo. Si hay cosas en tu vida que nadie conoce en su totalidad hoy mismo tienes que decidir que eso cambia a partir de hoy. Decide ahora mismo con quienes compartir tus secretos más oscuros.  Piensa de las dos o tres personas más maduras y ejemplares que te aman y ve y cuéntales.  Cuéntales de tus momentos más ocultos, oscuros y de mayor debilidad.  Usualmente son los más vergonzosos y por eso nos cuesta. Te advierto que probablemente en cuanto leas esto y empieces a pensarlo, tu mente y el diablo te van a empezar a inundar con pensamientos de “¿Qué van a pensar?… ¿será que todavía me van a querer o respetar si les cuento esto?” Si son personas que realmente te aman, te van a amar en el proceso y a la larga te van a respetar mucho más por tu integridad y transparencia.  Y lo mejor de todo, vas a vivir en una libertad que no has experimentado por mucho tiempo. No esperes más, ¡hazlo hoy!
  2. Ponle barreras permanentes a toda posible entrada de tentación. Con el consejo de las personas que te conocen en tu totalidad, establece parámetros y barreras que te mantengan lejos de tentación.  La meta no es ser lo suficiente fuerte y astuto para resistir la tentación, la meta es mantenerte lo más lejos posible de la tentación.  Esto puede significar cortar comunicación con ciertas personas, controlar tu acceso a internet, tener que rendir cuentas de dónde estás a toda hora del día, establecer políticas personales de con quienes te puedes reunir a solas, cómo viajas, cómo te hospedas cuando viajas, quién maneja tu dinero, etc. Estas políticas no son solo para ahorita cuando la cosa está caliente sino para el resto de tu vida.
  3. Toma pasos prácticos y serios para crecer espiritualmente. Cuando albergamos cosas ocultas en nuestra vida y luchamos con pecados secretos, nuestra vida espiritual siempre sufre.  El pecado que no sacamos a la luz limita nuestra habilidad de crecer espiritualmente.  Cambia rutinas para empezar a leer tu Biblia diariamente, memoriza escrituras que traten con áreas de debilidad y haz tiempo para orar.

Tú y yo nacimos con una naturaleza pecaminosa y vivimos en un mundo que busca consentir esa naturaleza dondequiera que vayamos.  Si estás dispuesto a “tomar el toro por los cuernos” y hacerle frente a tu realidad para que tu llamado, ministerio y trayectoria realmente sean de por vida, Dios te va a honrar y aunque puede ser muy doloroso el proceso no hay mejor día para empezarlo que hoy mismo.  ¿Estás dispuesto?

Pregunta: ¿Qué otras sugerencias prácticas tienes para vivir lejos del escándalo ?

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