Categoría: Iglesia


El liderazgo tiene una dinámica muy interesante. Casi siempre entramos a liderazgo porque tenemos una visión o un sueño que arde dentro de nosotros y nos motiva hacer lo que sea necesario para convertir ese deseo en una realidad.  Es una convicción que nos apasiona y nos inspira a acción.

Hace poco durante la alabanza en uno de nuestros servicios empecé a darme cuenta que estaba empezando a sentir nuevamente una pasión y un fuego por lo que Dios me ha llamado a hacer.

En mi vida, el sueño de ver a miles de hispanos sirviendo y amando a Dios, con familias fuertes y saludables e influyendo en la sociedad como sal y luz es algo que me inspira y me apasiona.  Ver artículo completo »

El autor y apologista cristiano C.S. Lewis dijo: “La iglesia no existe para ninguna otra cosa más que para atraer a los hombres a Cristo… Si no está haciendo eso, todos los edificios, clero, misiones, sermones y hasta la Biblia misma son un desperdicio de tiempo. Dios no se hizo hombre para ningún otro fin.”

¿Lo crees? ¿Lo practicamos como iglesias? Creo que demasiadas veces nuestras congregaciones se convierten en una fraternidad de cristianos compartiendo y reforzando nuestras propias experiencias espirituales pero olvidando que nuestra misión es atraer y alcanzar a los que no conocen el amor de Cristo de forma personal. El resultado es que nuestro vocabulario ya no habla a la realidad de los que no tienen nuestro entendimiento y nuestro trasfondo. Hablamos un idioma que entendemos entre nosotros pero cuando entra alguien que no ha sido parte de nuestro “club” o nuestra “fraternidad” no hablamos a su vida y por consiguiente nos sigue viendo como el “club” o la “fraternidad” de personas diferentes a ellos.

Es como que tuviéramos nuestro código y nuestros saludos secretos y no nos damos cuenta que lo que más quiere Dios es que hablemos precisamente a los que no han recibido la clave para descifrar ese código. Es por eso que la mayoría de personas que se unen a nuestras congregaciones son aquellas que ya habían tenido alguna experiencia espiritual antes de llegar a nosotros.

Jesús dijo que él vino para buscar y rescatar a los que se habían perdido.  Esa misma misión ahora nos la encargó a nosotros. Para cumplirla tenemos que entender que debemos mirar, entender y hablar más a los que no comparten nuestra experiencia y entendimiento espiritual que a los que ya han experimentado la presencia de Dios en sus vidas.

Para la salvación de muchos quizá sea necesario que al igual que Cristo nos “despojemos a nosotros mismos, tomando la forma de siervos, hechos semejantes a los hombres” (Fil. 2: 5-8) y nos esforcemos por hablar un idioma que entiendan los que no comparten nada de nuestro contexto espiritual.

¿Qué piensas?

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.