El liderazgo tiene una dinámica muy interesante. Casi siempre entramos a liderazgo porque tenemos una visión o un sueño que arde dentro de nosotros y nos motiva hacer lo que sea necesario para convertir ese deseo en una realidad.  Es una convicción que nos apasiona y nos inspira a acción.

Hace poco durante la alabanza en uno de nuestros servicios empecé a darme cuenta que estaba empezando a sentir nuevamente una pasión y un fuego por lo que Dios me ha llamado a hacer.

En mi vida, el sueño de ver a miles de hispanos sirviendo y amando a Dios, con familias fuertes y saludables e influyendo en la sociedad como sal y luz es algo que me inspira y me apasiona.  Ver artículo completo »